Cada vez que aumentan las bajas laborales reaparece el mismo discurso: las empresas hablan de costes, las mutuas reclaman más poder para intervenir y las direcciones de las empresas y una parte de la opinión pública vuelven a señalar a las personas trabajadoras. Resulta imprescindible superar los discursos simplistas y afrontar el problema del absentismo en todas sus dimensiones desde una perspectiva integral.
En este informe se examinan algunas claves para reenfocar el análisis del fenómeno y se plantean propuestas para que agentes sociales e instituciones trabajen de forma conjunta, en lugar de buscar culpables. Aunque su enfoque es general, el estudio incorpora también un análisis específico de la industria metalmecánica, los bienes de equipo y la automoción para profundizar en algunos datos y dinámicas sectoriales.
El crecimiento de la incapacidad temporal en España no puede explicarse como un supuesto abuso del sistema. En 2025 existían más de 22 millones de personas protegidas por incapacidad temporal, una cifra récord a consecuencia del aumento del empleo y de la población trabajadora cubierta por la Seguridad Social. Además, la población trabajadora en España nunca había estado tan envejecida: el 36% de las personas ocupadas tiene ya 50 años o más.
La pregunta correcta no es por qué hay más bajas, sino por qué tantas personas están enfermando. A la tradicional presencia de las patologías musculoesqueléticas como la principal causa de incapacidad temporal, se añade el avance creciente de los trastornos de salud mental, los que más crecimiento han experimentado en los últimos años, tanto en incidencia como en duración. Entre 2018 y 2023, los problemas de salud mental aumentaron un 88% en días perdidos en el Régimen General de la Seguridad Social.
Detrás de esta evolución aparecen factores que rara vez ocupan el centro del debate: intensificación de los ritmos de trabajo, presión constante por objetivos, baja autonomía, precariedad, dificultades de conciliación y riesgos psicosociales insuficientemente evaluados. La realidad es que muchas de estas patologías siguen registrándose como contingencias comunes, cuando en realidad mantienen una relación evidente con la organización del trabajo.
La situación resulta especialmente visible en sectores industriales. En actividades como la fabricación de vehículos o la metalurgia, las tasas de absentismo por incapacidad temporal han crecido por encima de la media de la economía. Sin embargo, ese incremento no se ha visto acompañado de una evolución similar de los accidentes de trabajo. Esto puede relacionarse con una incómoda cuestión de fondo cada vez más patente: una parte creciente de los problemas de salud relacionados con el trabajo no está siendo captada por los sistemas tradicionales de prevención de riesgos laborales.
A ello se añade otro dato preocupante. España mantiene una fuerte cultura del presentismo: el 46,2% de las personas trabajadoras reconoce haber acudido a trabajar estando enferma, una de las cifras más elevadas de Europa.
Por eso, reducir el absentismo no pasa por presionar a quien está de baja ni por restringir derechos. Reducir el absentismo pasa por actuar sobre las causas:
- Mejorar las condiciones de trabajo.
- Reforzar la prevención de riesgos laborales.
- Abordar los riesgos psicosociales.
- Combatir la intensificación del trabajo.
- Fortalecer la sanidad pública, sometida a tensiones estructurales e insuficiencia de recursos que limitan su capacidad de reacción.
Para intervenir de manera eficaz sobre estas causas, también es necesario mejorar la forma en que se mide, se analiza y se interpreta el absentismo y sus causas: a nivel institucional a través de la mejora y cohesión de las fuentes y datos disponibles; a nivel de empresa mediante la elaboración de perfiles de absentismo específicos para cada empresa, que hagan un seguimiento relacionado de las características de su plantilla, condiciones de trabajo, salud laboral y organización productiva.
En definitiva, entender que el absentismo no es un fallo de las personas trabajadoras, sino un indicador de cómo funciona realmente nuestro modelo productivo. Cuando aumentan las bajas laborales la cuestión no es quién falta al trabajo, la cuestión es qué está pasando en el trabajo para que las personas enfermen y falten.