¿Toda la información que me suministra la empresa como representante de los trabajadores es confidencial?

Lo que dice la ley

La confidencialidad es uno de los temas más esgrimidos por la dirección a la hora de limitar o dificultar el acceso a la información y la labor de los representantes de los trabajadores que, por su parte, están obligados a transmitir las informaciones al resto de trabajadores por imperativo legal.

El art.65 del EE.TT. regula los deberes de los representantes de los trabajadores en materia de sigilo profesional. Los miembros del CE deberán observar el deber de sigilo ante la información que, en legítimo y objetivo interés de la empresa, les haya sido expresamente comunicada con carácter reservado. Este deber de sigilo continuará tras la finalización del mandato por parte del representante.

Aunque existe una obligación general del empresario de informar a los representantes de los trabajadores, éste no está obligado a transmitir informaciones específicas sobre secretos industriales, financieros o comerciales cuya divulgación pudiera, según criterios objetivos y cuantificables, dañar los intereses de la empresa o causarle grave perjuicio económico.

Un acuerdo por escrito

Para evitar posibles conflictos de confidencialidad entre la dirección y los representantes de los trabajadores, se hace imprescindible definir por escrito tanto el alcance de la confidencialidad como los dispositivos que permiten a los representantes de los trabajadores compatibilizar su deber de sigilo con el pleno ejercicio de sus obligaciones como representantes electos. La definición de estos criterios de confidencialidad no debe llevarse a cabo exclusivamente por la dirección sino que habrá de consensuarse de manera conjunta entre la dirección y los representantes de los trabajadores.

De igual modo, se definirán conjuntamente qué procedimientos se pondrán en marcha en caso de informaciones confidenciales, cómo podrán difundirse las informaciones de manera que no se vulnere este principio y cuándo dejan de ser confidenciales dichas informaciones (¡ningún dato es confidencial eternamente!).